jueves 13 de marzo de 2008

El pueblo ha hablado

Jose Luis Rodríguez Zapatero será presidente de España durante los próximos cuatro años. Así lo han decidido los españoles. Ahora no vamos a entrar en sistemas proporcionales, la influencia de los medios de comunicación u otros motivos y causas.

Sólo vamos a expresar un deseo que, sin embargo, tiene difícl cumplimiento, sobretodo si depende del presidente Zapatero. El deseo de unidad. La unidad de la nación española, el convencimiento de pertenecer a una nación de historia, cultura y gentes similares, más allá de lógicas y puntuales diferencias. Aprender a vivir juntos como pueblo y construir un futuro, dejando el mal endémico que afecta a España en el que cada uno tira para lo suyo. ¿Estará por la labor Zp? Ojalá, pero las dudas son muy grandes.
Es imprescindible para la supervivencia del país, acabar con algunos privilegios históricos de algunas regiones y evitar el peso desproporcionado de los nacionalismos y separatismos, que sólo trabajan para minar la nación desde dentro, sólo así hay futuro para todos, lo contrario significará hundimiento y decadencia en el centro del mundo hispánico. ¿Estará dispuesto su máximo mandatario? ¿Superará prejuicios históricos e intereses partidistas por el bien de todos? Ojalá, pero las dudas son muy grandes.
Una educación común competencia del Estado y el fin de las persecuciones al idioma común castellano en ciertas regiones son pasos en pos de la unidad.

En el caso de combatir el secesionismo y reconstruir la hispanidad ¿se terminarían los problemas? En absoluto. Somos muy conscientes de que las naciones las componen personas y por lo tanto no podemos detenernos en la defensa de una nación y dejar a un lado los problemas del pueblo, pero cada vez somos más los que estamos deacuerdo en que los problemas actuales de la sociedad no se arreglan con cuatro reformas, el cambio debe venir con una profunda renovación de todo el sistema, de toda la escala de valores actual. ¿Están el Psoe de Zp o el PP en condiciones de liderar esa renovación? Por supuesto que no, ya que ellos mismos están sostenidos por este sistema apenas democrático y en buena parte erróneo y calamitoso.

Hasta que la alternativa real y necesaria salga a la luz, en el momento más angustioso y último, recordando la historia del Lirio rojo, hay que aguantar lo que tenemos, exigiendo unos mínimos para que no se destruya todo.
Nosotros entendemos que esos mínimos están en la defensa y la afirmación de la nación española

miércoles 5 de marzo de 2008

¿Por qué se enfada el de Canónico?

Existe un grave sindrome en la Universidad española hoy día. Sólo conozco personalmente la Universidad de La Laguna, pero me atrevo a adivinar que lo mismo sucede en otras tantas.
El síndrome consiste en el profundo abismo existente entre los profesores y los alumnos. Cualquiera que preste atención a éstas cosas y lo piense un poco comprobará la diferencia de mentalidad, absolutamente formidable, entre los profesores de 40-60 años y los alumnos de hoy en día.
El profesor de Canónico, por ejemplo, no logra imaginar como su grupo de alumnos se atreve a hablar o reir, pasando olímpicamente mientras el dicta su clase. Se retuerce de furia y en los pupitres nadie entiende nada, unos se parten y otros se sorprenden. Además utiliza expresiones que para él resultan de los más comunes y de los más excéntricas y rimbombantes para sus jóvenes alumnos.
El buen hombre sabrá mucho de leyes, pero no comprende que un alumno hoy en día no le supone ningún problema vacilar o echarse unas risas en medio de la clase de un catedrático, es más, lo ve completamente normal. No comprende que el de enfrente no piensa en otra cosa que fumarse un porro a la salida.
En principio estos ejemplos pueden carecer de importancia, pero quizás reflejen muy a las claras el estado actual de la sociedad y la Universidad, que es su mejor espejo.


¿Cómo explicar diferencias tan abismales como las que contemplamos hoy en día entre una generación y otra? ¿Por qué a los profesores que forman parte de la generación que en la actualidad rige la sociedad, les resulta tan incomprensible la actitud de los jóvenes y su mentalidad? ¿Qué falló? ¿Donde se separaron los caminos?
Al ritmo de cambios que llevamos y el aumento vertiginoso del "hago lo que me da la gana" ¿Cómo estará la sociedad del futuro cuando seamos nosotros quienes la dirijamos? En fin... que sea lo que Dios quiera.

Porque no se trata de que seamos todos "buenecitos", ni que el catedrático de turno esté por encima del bien y del mal o sea un estirado intransigente, pero desde luego da mucho que pensar la escasísima labor cultural de la juventud, salvo algunas excepciones, como los cuatro "progresistas" de siempre, que se creen mejores personas que el resto y siguen manteniendo los lemas demagógicos y oxidados de la izquierda más radical.
El pasotismo y la desgana inundan los campus asolando todo a su paso, hasta a uno mismo le afecta, que nadie es perfecto.

Menos mal que hay profesores, cada vez en mayor cantidad, que compiten con los alumnos para ver quien anula más clases, o hace más "de nada", es decir, entrar, soltar un rollo y salir.
Eso sí, los mentados profesores velan porque todos nos sintamos muy "diversos", muy "plurales" y muy "progresistas".
¡Así da gusto!

martes 26 de febrero de 2008

Europa no puede ser Estados Unidos

El signo de los tiempos, nos conduce a un único camino, la americanización (globalización)de Europa. El fin de la guerra en 1945 supuso el nacimiento del último y definitivo imperio. Más aún con la caida del comunismo, el planeta está completamente dominado por el mercado, por el ultracapitalismo más demoledor para con culturas y espíritus. ¿Su centro? Estados Unidos, obviamente.

Queremos evitar aquí, aunque sea lo más fácil, hacer un crítica radical y sectaria del país norteamericano. Realmente ha aportado cosas muy importantes al progreso y desarrollo de la humanidad, eso es indiscutible y en las páginas de la historia queda.
Con sus miserias y sus desgracias, Estados Unidos y la sociedad americana tienen cosas positivas. El país es como es, y la Historia no se puede cambiar. Tal vez, su modelo de vida, aunque debe ser profundamente revisado, puede ser factible para la propia sociedad americana. Es decir, sería muy bonito que la población negra de Estados Unidos volviera a una África renacida y acogieran su cultura de origen, que la población oriental regresara a sus respectivas naciones y que los blancos retornaran a Europa, dejando la tierra para los indios nativos americanos, pero a día de hoy es una auténtica utopía, irrealizable.


Por eso, como hemos dicho, Estados Unidos es el país que es y ya está, pero Europa... Europa es muy distinta.
Europa tiene una cultura milenaria, tiene una cultura común, con matices, en cada una de las naciones del continente. Europa siempre fue libre, en la vanguardia del avance y el progreso.
Hoy, está totalmente subordinada a Washignton. Encadenada por las hordas del mercado y representada por una burocracia en buena parte corrupta y ajena al pueblo europeo. El espíritu y la cultura europeas, el avance, el progreso, han echado el freno para no levantarlo jamás. Su identidad, su historia y su pueblo, ya casi están ahogadas en el mundialismo uniforme.

Pero los menos, estamos empeñados en que no puede ser, en que la desaparición y la destrucción nunca pueden ser progreso, en que Europa puede y debe aportar mucho a la humanidad, en que Europa es libre y que por historia, circunstancias o cultura, es distinto a Estados Unidos. El imperialismo, sea mediante misiles, sea mediante televisión debe terminar de una vez por todas, en la historia del hombre.

Una larga batalla espera a Europa y a sus gentes en este siglo XXI, la batalla para convencerse, para ganar la convicción de que Paz, Democracia, Tolerancia, Respeto, nunca son, ni serán, desaparición, uniformización, globalización. La libertad, independencia e identidad de los pueblos debe preservarse a toda costa, como sea. Ése y no otro, será el camino de la Paz y el progreso.


Europa tiene que liberarse de la tutela norteamericana. Sus Democracias deben dejar de ser occidentales, para ser europeas. Europa no puede obviar sus orígenes, sus raíces, ello significaría un empobrecimiento y una falacia. Europa no puede tener miedo al concepto etnia, no puede renunciar a la libertad e independencia de pueblos, razas y etnias, que son al fin y al cabo, cultura, razón de ser e identidad. Nada malo hay en ello, y la terrible losa que pesa sobre el tema, es hora ya de que sea levantada. Sólo desde la libertad plena de Europa y la conciencia de lo que somos, sin complejos y mentiras, nos puede permitir solventar buena parte de nuestros problemas, de nuestras incertidumbres sociales, culturales y espirituales, para de esta forma colaborar en el avance y el desarrollo del resto de la humanidad, sin imposiciones, ni imperativos "multiculturales" que se traducen, no en diversidad y enriquecimiento, sino en destrucción y nihilismo cultural.


Europa, el espíritu europeo, se muere. Hay que actuar, hay que denunciar, hay que reflexionar, hay que concienciar, antes de que el tiempo nos alcance.

martes 19 de febrero de 2008

¿Soluciones del PP para los problemas de nuestra sociedad? Eliminar el canon digital


Esta es la triste realidad en España. Sólo dos partidos políticos pueden optar al poder y tras su hipotético antagonismo, son dos caras de la misma moneda. El rostro más duro de este sistema que nos ha tocado vivir. Políticas demagógicas, sin profundidad, fugaces, sin análisis y reflexión constructivas que supongan el bien para la sociedad. Tan sólo se ofrecen, en este mercado de la miseria llamado Democracia, propuestas de última hora, irrealizables y absolutamente falsas y electoralistas.
El Psoe pretende ser el partido de la verdad, del talante y la concordia, sin embargo, es el gobierno de Zapatero el que más tensión y enfrentamiento ha generado en la corta historia de la “democracia” española. Leyes y reformas sociales impuestas sin un consenso social básico y en buena medida auspiciadas por visiones fuertemente politizadas y sectarias, de un radicalismo disimulado pero muy peligroso. En definitiva, un partido político que de socialista, tiene poco.
Qué decir del PP, una figura realmente sonrojante. Ideas y convicciones nulas, hablan de ellas pero nadie las ve, ni las verá, tan sólo el voto es lo que vale. Un partido que vive por y para la economía en el peor de los sentidos, sin propuestas sociales serias, sin una batería de convicciones morales o un ideario de valores que plante cara a la progresía más radical de los últimos tiempos. ¡Ojo! No nos sorprendemos, tan sólo constatamos los hechos, aunque más de un grupo parece no querer darse cuenta de la realidad del PP.
Ante una política de inmigración terrible y nefasta tanto para el país de acogida como para los acogidos, ante el avasallamiento del trabajador medio honrado que comienza a estar hastiado de corrupción, tramas urbanísticas, delincuencia rampante, sectarismo educativo y social, desmoronamiento de la familia y de la juventud, encarecimiento de la vida…etc, el PP propone eliminar el canon digital y dar “nosequé” dineros que en absoluto van a solucionar nada a los ciudadanos. El Psoe, no contento con las hazañas logradas, pretende ahondar aún más en su desquiciamiento ideológico y su indigencia intelectual. ¿Consecuencias? Muchos dirán que en el fondo no muy importantes, ya pasará todo… hasta que ocurra una crisis contundente y peligrosa. Cualquier chispa puede ser el detonante, y el desvanecimiento espiritual de nuestra sociedad comienza a ser alarmante, pero nadie protestará hasta que vea la piedra en su tejado.
¿Cabría alguna esperanza? ¿Algún partido que se libre de la suciedad y de los intereses del sistema? No, nada. Eso es lo triste, hoy por hoy nada.
Los partidos llamados “patriotas” o “nacionales”, son auténticos grupúsculos de criminales, o en el mejor de los casos, con ideas erróneas que no conducen a ninguna parte. Por otro lado, los grupos que se denominan “alternativos” son más de lo mismo, adalides de la corrección política, del buenismo bienpensante y el pacifismo borreguil. Sin voluntad de acción, de renovación, de tomar partido para cambiar las cosas a mejor.
Afortunadamente, sí existen algunos grupos de pensamiento y reflexión cultural que aportan un espiritu realmente crítico y renovador. Podemos destacar al grupo de intelectuales reunido entorno al Manifiesto contra la muerte del espíritu y la tierra, pero… ¡Horror! ¡Depositan sus esperanzas de cambio y renovación en el PP! ¡En el “centro derecha español”!! Así no vamos a ninguna parte. Si todavía no podemos darnos cuenta de que el PP o el Psoe serían incapaces de alterar el actual calamitoso estado de las cosas e impulsar un cambio auténtico, nos queda mucho por caminar.
Nosotros entendemos que el cambio, debe proceder de movimientos y grupos universitarios críticos, de estudiantes comprometidos respaldados por pensadores e intelectuales “profesionales”. Una minoría, desde las catacumbas, desde el principio.

martes 22 de enero de 2008

Caspar David Friedrich, la Europa que ya murió


Dicen que hubo un tiempo, en que el Arte era guardián y templo de la belleza. Las dificultades y tristezas de la vida, eran fugazmente derrotadas por el ansia del hombre en crear algo trascendente, ideal y bello. Si bien siempre se buscaba la innovación, nunca se daba la espalda a la tradición, con tan ricos y poderosos precedentes en el caso de Europa. La cultura heredada en las distintas regiones del continente, era parte fundamental de la propia innovación.

Los artistas legaban una aportación trascendente a su época y a la Historia, pero siempre con un respeto “sacro” por sus antecesores y por sus raíces. La inspiradora belleza de lienzos, esculturas y edificaciones, la determinaba la aceptación general y universal de las gentes, que no requerían de complejas y excéntricas teorías para comprender los mensajes de las obras de arte. En absoluto vulgares, las obras eran comprensibles incluso para el analfabeto, que podía sentirse influenciado o inspirado por las labores de otros hombres. Era el arte popular, propio de la comunidad y contrario al individualismo rampante que asola la actualidad.
Obviamente, no tenemos todos los datos, ni estamos en posesión de la verdad, pero tenemos el casi completo convencimiento, que la carencia de cultura, arraigo, respeto, sentimiento comunitario, patriotismo y todo aquello que entiende del espíritu, supondrá un desmoronamiento grave de la sociedad y los pueblos. Desconocemos si en forma de guerra, o de crisis económica o social, pero el debate esta ya, en varios círculos culturales y de reflexión.

Nosotros decimos: Tradición y pueblo para el avance y el progreso. Ahora más que nunca.

Mientras tanto, nos queda la posibilidad de deleitarnos con uno de los mejores pintores románticos. Sobresaliente paisajista, Caspar David Friedrich, idealizaba como nunca nadie, la naturaleza y los paisajes reales. Patriota incuestionable, amante de sus raíces y tradiciones nacionales, exaltador del campo y del hombre solitario. Sus obras muestran a la perfección la grandeza de la naturaleza y la pequeñez del hombre frente a ella, si bien el hombre, es capaz de portar grandeza y los más altos ideales (Viajero contemplando un mar de nubes).

Friedrich atiende a las dudas universales planteadas por el ser humano; la vida y su fugacidad (Salida de la luna a orillas del mar), la muerte (cementerios y lechuzas), el destino, la importancia de los sentimientos. Todos sus cuadros albergan una poética y una trascendencia latentes. Retratos de un mundo y tiempo que nunca vivimos, pero que, no obstante, añoramos.

Gente con un mínimo de sensibilidad, puede sentir nostalgia de un mundo mejor (Praderas en Greifswald), esperanza, tristeza, belleza o inquietud en las obras de Friedrich, algo impensable para los cánones artísticos de la actualidad, donde lo único que podría caber es sorpresa e hilaridad.

Mostramos aquí,algunas de nuestras obras preferidas del germano:









jueves 3 de enero de 2008

Terráqueos

Colgamos hoy tres fragmentos del documental "Earthlings" narrado por Joaquin Phoenix que reflexiona sobre las relaciones entre el hombre y los animales.
Si bien la denuncia del consumo de carne, requiere de un debate más complejo, asuntos como el mercado de mascotas, el de pieles y el de uso de animales como entretenimiento y espectáculo no debe dejar lugar a dudas. Es una lacra, es injusto. Hay que terminar con ello.









viernes 28 de diciembre de 2007

La televisión espejo del país

Encienda usted el televisor y podrá conocer la realidad de España.
Acudiendo al “templo doméstico” que es hoy la televisión, se observará el espejo donde se refleja el espíritu de estos “temps modernes” que arrasan con todo.
La vanguardia periodística, del pensamiento, del análisis sociológico y en ocasiones, del análisis cultural e histórico, están capitalizados por programas como “Aquí hay Tomate”, “Dónde estás corazón” o “El Diario de Patricia”.
Los primeros están predestinados a ser icono de la televisión-basura. Eso tiene su mérito y hay que reconocer que marcarán un antes y un después. Esperemos que dentro de muchos años sirva para documentar con exactitud la época de decadencia y nihilismo absolutos que nos toca vivir.


El ensalzamiento de vagos y maleantes, la exposición de los personajes más sórdidos, nefastos y tristes, la concesión de importancia a las historias más absurdas, el predominio de la prensa amarilla, es el pan nuestro de cada día.
Cabe desear que la situación no sea irreversible, aunque las dudas son acuciantes cuando se observa que tal estado de cosas, es considerado de gran progreso y desarrollo.
Siendo positivos, por lo menos tales programas nos muestran muy claramente algunos de los problemas sociales más graves que en un futuro, habría que atajar, en esta España de la droga y la corrupción.

En nombre de la libertad, se habla de cualquier cosa y de cualquier manera, sin cuestionamientos morales y éticos de ninguna índole, dañando seriamente a la propia Democracia, la cual, en éste país brilla por su ausencia.
Pero…seamos serios, toda aquella gentecilla televisiva jamás reflexionará sobre el mal que hacen a la sociedad, sobre los terribles ejemplos que son dados a la juventud del futuro. Por ello, es hora de reclamar al Estado una verdadera defensa de la Democracia, que supone siempre la defensa de la virtud y la belleza, nunca de la decadencia y el desmoronamiento cultural que está corroyendo Occidente.
Es una obra vital para el hombre del presente y del futuro próximo, el salvar la auténtica Democracia diferenciando entre la libertad y el nihilismo total. Una diferenciación muy concreta, pero que afecta a la generalidad de la organización social futura y que es un problema urgente de nuestro tiempo.




En España, como siempre, no conocemos el término medio. Hemos pasado de la dictadura, a la anarquía social y cultural más radicales. Debe ser tarea de un movimiento político comprometido y valiente, el adoptar medidas contra este desequilibrio, contra esta “degeneración democrática”.

La televisión, los medios de comunicación, pueden y deben ser herramientas para el avance y la construcción de una sociedad justa y de orden, nunca portavoz de la sordidez y de lo más bajo de una sociedad. Ante esto, hay un peligro obvio: La pérdida de libertades y el uso partidista de la televisión por parte de un gobierno del Estado.
¿Cómo determinar lo permisible y lo no permisible? ¿Cómo fijar los contenidos televisivos de manera positiva sin interferir en las libertades de las personas y los grupos de comunicación? He aquí el problema, la necesidad de una enorme mejora del sistema educativo. Un plan nacional que reunifique contenidos y conjugue la educación de la escuela y la responsabilidad educativa de la familia, hoy tan olvidada. Para ello es necesario el consenso nacional y una fuerza política capaz de liderarlo con la fuerza de los argumentos. Una juventud educada, formada y responsable, generará una sociedad más equilibrada en pos de una Democracia auténtica, de la que España y toda Europa están a años luz. Todo ello permitirá el ejercicio de la libertades y la libre (y responsable) crítica a los poderes públicos, evitando a la vez, por medio de una cultura y unas premisas morales asentadas y comúnmente aceptadas, la difusión de actitudes, vocabularios e ideas negativas y perjudiciales para el desarrollo de la sociedad.



Esta educación de consenso nacional, sensible a las necesidades de una nación para conformarse como libre, de avance y verdaderamente democrática, forjará los hombres de mañana, con capacidad para afrontar los desafíos que plantean la globalización, el consumismo y diversos aspectos de la sociedad actual.